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El proceso de mediación penal del Servicio de Reinserción Social Juvenil busca evitar que los casos lleguen a juicio. Además, el objetivo es que el o la adolescente comprenda el impacto de sus acciones y cambie su comportamiento, como en el caso de Luis, joven estudiante que ahora forma parte del voluntariado de esta institución de ayuda al prójimo.

Como todo joven estudiante, a veces las pequeñas cosas se transforman en un problema mayor. Así es la historia de este joven de Alto Hospicio, quien sin pensarlo se vio envuelto en una situación en el colegio, ante lo cual tuvo que asistir a una mediación penal juvenil para resolver el conflicto.

Luis recuerda que tuvo reuniones con el abogado mediador del Servicio de Reinserción Social Juvenil de Tarapacá, tras lo cual se acordó la actividad que debía cumplir para resolver el conflicto generado en el colegio.

Fue a través de este proceso de justicia restaurativa que, a mediados de noviembre del año pasado, Luis aceptó un voluntariado en la Cruz Roja, a través del convenio de apoyo y colaboración entre dicha institución y el Servicio de Reinserción Social Juvenil.

Luis comenta que desde niño escuchó hablar de la Cruz Roja, pero nunca imaginó que algún día tocaría a las puertas de dicha institución. Y a los pocos días de asistir a cumplir la actividad establecida, le comenzó a interesar el trabajo que desarrolla la Cruz Roja: “Tenía que venir cuatro sábados a cumplir el trabajo comunitario. Después me dijeron que podía venir los lunes y martes. Me empezó a gustar lo que hacíamos, apoyando la labor del voluntariado en distintos quehaceres. Por ejemplo, como inflar pelotas para regalar a los niños en Navidad, armar las botas de dulces y todo lo que fuera necesario para desarrollar de buena forma las actividades. Y al terminar, decidí quedarme, por las actividades que se realizan para ayudar a la gente”.

Con una sonrisa en su rostro, Luis señala que tanto la mediación penal como la actividad que tuvo que cumplir estuvieron bien, ya que al experimentar el trabajo desarrollado por el voluntariado y lo que le habían comentado las mismas voluntarias de la institución, decidió inscribirse en la sección juvenil “y me hice voluntario de la Cruz Roja para ayudar a las personas”.

Hoy, Luis asiste día por medio a la Cruz Roja, cumpliendo las distintas tareas que le encomiendan. A pesar de que pronto ingresará a clases para cursar el tercero medio, para Luis no existe inconveniente en continuar como voluntario, yendo a la sede en Iquique cada sábado, con el fin de cumplir su cometido de ayudar a las personas: “Es bonito estar acá, por el trato que he recibido. Me han tratado bien, no me han discriminado por mi forma de ser, y eso me pone feliz, que la gente me apoye y eso es lo que me gusta del trato que recibo acá. De hecho, me han felicitado por la voluntad que tengo de ayudar en la institución”.

Sobre esta nueva etapa en su vida, cree que “la decisión de ser voluntario de la Cruz Roja fue gracias a mi mamá, porque desde chico me enseñó, porque ella ha tenido la oportunidad de ayudar a otras personas que lo necesitan, y así fui aprendiendo de ella. Y lo que pasó en el colegio me permitió llegar a esta institución y hacer realidad lo que me gusta, que es ayudar a las personas”.